Mensaje del Presidente

Prof. José R. Solórzano Hernández, Presidente Vigesimocuarto Senado Académico

 

El Recinto de Aguadilla de la Universidad Interamericana de Puerto Rico se ha caracterizado por su dinamismo y progreso. Desde su inicio que se remonta a 1957, Dios lo ha bendecido con personas comprometidas que invierten su energía en el desarrollo de nuestra Comunidad Educativa. También lo ha provisto con mentes creativas que con su imaginación generan ideas y procesos que repercuten en el bien común. A todos los que se encuentran entre nosotros les dirijo un cordial saludo y mi más profundo respeto. Elevo una oración por los que partieron, esperando que disfruten la Paz del Señor.

Nos encontramos en un período de transición hacia la internacionalización, en el que se presentan grandes retos y oportunidades. Este es el momento de producir y compartir nuevas ideas que permitan mantenernos en progreso continuo. Históricamente Puerto Rico fue un lugar estratégico en las rutas de comunicación entre Latinoamérica y Europa. Ahora, cuenta con el potencial para convertirse en un Centro Cultural importante para el desarrollo y educación de muchos latinoamericanos. Considerando que Centro y Sudamérica son regiones con un crecimiento económico y demográfico positivo y que en  Latinoamérica  viven unos 400 millones de personas que comparten nuestra herencia cultural; es muy probable que estén interesados en educarse en esta prestigiosa Institución. Si alcanzáramos un 0.01% de esta población, la Universidad podría duplicar su matrícula actual.  Debemos dirigir nuestro esfuerzo para hacer realidad esta meta.

El Vigesimocuarto Senado Académico tiene sus puertas abiertas para contribuir a mantener la marcha firme en la ruta del progreso. Estamos dispuestos a trabajar con esmero todas las propuestas que aporten al mejoramiento de nuestro currículo y política académica y al fortalecimiento de nuestras metas, valores y normas.

Esperamos contar con la participación de toda la Comunidad Educativa, es nuestro deber adquirido por el privilegio de pertenecer a este gran Recinto. Todos los procesos y normas en nuestra Universidad están claramente establecidos en manuales y reglamentos, sin embargo, siempre existe la posibilidad de mejorar. Les exhorto a proponer resoluciones dirigidas a perfeccionar nuestros procesos. Al  participar activamente en comités de trabajo o involucrarnos en la revisión exhaustiva de los documentos normativos podemos identificar los procesos que requieran modificación.

Estoy profundamente agradecido por el legado que nos dejaron los precursores de nuestra Universidad; reconozco su gran sacrificio y empeño para construir esta casa de estudios que nos regala vida y sustento. Tenemos la encomiable responsabilidad de conservar y prosperar este legado para nuestros sucesores y despertar en ellos el mismo orgullo y agradecimiento. Estoy seguro que juntos podemos lograrlo.

Que Dios les bendiga abundantemente.

 

 

 

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