Mensaje del Presidente

jamesProf. James D. Rivera Martínez, Presidente Vigesimotercer Senado Académico

 

“Reflect upon your present blessings, of which every man has plenty; not on your past misfortunes of which every man has some.”

(Charles Dickens)

Comenzando un nuevo año académico, iniciamos nuestra jornada en el Senado deseosos de poder contribuir a la labor y diálogo necesarios para atender los retos que enfrenta nuestra Universidad. Para cumplir con dicha tarea hacemos un llamado a toda la comunidad universitaria en solicitud de apoyo. Hoy tal vez más que nunca, se hace imprescindible redoblar esfuerzos en un frente común para proponer soluciones a la multiplicidad de dificultades que nos apremian.

Promoción, reclutamiento, retención, propuestas académicas innovadoras, maximización de recursos, servicios estudiantiles y apoyo a la docencia, son algunos de los temas en los cuales debemos centrar nuestro diálogo. A la vez que reconocemos la necesidad de identificar nuestras fallas y deficiencias como institución, debemos entender que tanto o más significativo es articular propuestas que nos ayuden a resolver las situaciones adversas que identifiquemos.

Debemos además reflexionar sobre nuestras bendiciones y cultivar aquello en lo cual hallamos nuestras fortalezas. De qué bendiciones hablo: hablo de estudiantes que demuestran amor por la búsqueda y adquisición  de conocimiento y deseos de mejorar y contribuir al progreso de una patria que les necesita; hablo de entes administrativos y de servicios, capacitados para y dispuestos a buscar alternativas a las distintas problemáticas que se interpongan en nuestro camino; hablo de una Facultad que honra su título con una actitud profesional, íntegra, leal y humana; hablo de un entorno físico ideal para el desarrollo del quehacer que nos atañe. La lista de bendiciones continúa; ¡cuántas páginas podríamos llenar si las pudiéramos enumerar todas! Sin embargo, hay una bendición – la más grande de todas, que solemos obviar: esta universidad ha sido fundada sobre principios cristianos; es nuestro deber no olvidarlo. Es nuestra responsabilidad recordarlo, y así hacerlo con todas las generaciones, o arriesgaremos correr la misma suerte de aquel pueblo ingrato, que viendo la mano salvífica de Dios, anduvo errante cuarenta años por el desierto por quitar la vista de la bendición más grande. “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.” (Salmos 127.1)

Mi exhortación es a mantener la vista puesta en la Misión sin perder de perspectiva nuestros logros y la gran fortuna que poseemos los unos en los otros. Ciertamente allí reside una de las riquezas más grandes que poseemos – los unos en los otros. Tal vez cuando a Alexandre Dumas se le ocurrió la frase “todos para uno y uno para todos” realmente estaba pensando en la primera epístola del apóstol Pablo a los corintios donde dice: “De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan” (12:26). Encaremos este tiempo de nuevos retos en unidad, como un solo cuerpo, velando cada uno por el bienestar de los demás, sin protagonismos, para que sea la Universidad la exaltada y bendecida, y de esta manera todos lo seremos.

Reciban un abrazo fraternal. Que Dios les bendiga rica y abundantemente

 

 

 

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